Lizeth Suarez

Ana Lizeth Suarez Merchán es una madre, es una luchadora, es una joven, pero también, es un ser humano; que desde muy niña tuvo sueños, esperanzas y aspiraciones. Así, comenzó su vida en Zipaquirá, en una burbuja de sueños.

 

Lizeth tiene 27 años, una edad ubicada en la década humana de la juventud, esa en la cual uno siente que se puede comer el mundo, que el único límite es el cielo. Y claro, el momento perfecto para empezar a cumplir sueños y correr en la maratón de las aspiraciones. Pero, cuando la maternidad llega, las metas toman otro rumbo.

 

Una hija es una bendición, un ángel, una motivación más, y sí, es más responsabilidad, pero Lizeth supo desde el momento en que la vió, que esa iba a ser su nueva meta. Sin embargo, la vida tenía más sorpresas para Lizeth, pues ahora no debía solo luchar por su hija, sino que debía luchar por una hija diagnosticada con leucemia. Y como dicen por ahí, cuando un hijo se enferma, es como si los padres compartieran esa enfermedad, pues el dolor de un hijo es compartido.

 

Una trabajadora social las ubica en la fundación, dándoles la esperanza que todo saldría bien, ya que en la capital es en donde la pequeñita podía tener todos los tratamientos para luchar por su vida, y claro, Ana podría sentir que tenía más armas para luchar.

 

En este momento, esta mamita de muy corta edad sigue luchando por su hija, ya que como ella lo testifica; “no cambiaría ser madre por nada del mundo, ni por todos esos sueños que tuve antes de ser madre, ya que ahora sé lo que es realmente la vida”. 

 

Desde Fundación Dharma lucharemos codo a codo al lado de Lizeth, pues al igual que muchas madres que pasan por nuestro hogar, entendemos que la vida de sus hijos es un vínculo muy fuerte, y cuando luchan por la vida de sus hijos, también están luchando por sus propias vidas, por su razón para vivir. 

 

Es muy gratificante encontrar mamitas como Lizeth, pues su amor, valentía y nobleza, en la lucha contra el cáncer de sus hijos, es una muestra de humanidad y amor verdadero. Y aunque no todos los días son sencillos,y de vez en cuando el mundo siente el peso de la tristeza y la derrota, estas personas nos llevan a creer en que todo es posible.

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